-Nada, quería saber cómo estabas...
-Estoy bien
-Me imagino, con la brocha.
-Sí, y con el coche y con unos tiradores que he encontrado para el armario de mi hermana. Hoy he tenido un día bastante redondo.
-¡Qué bien!
-Ya ves con lo poco que se contenta una, ¿tú qué tal?
-Pues sigo con el catarro más largo del mundo. Bien, llevo toda la tarde limpiando, escuchando a Elvis. En casita, por aquello de la futura mejoría.
-Oye, el último texto me ha gustado mucho, pero no lo he entendido del todo. Así que me lo vas explicando mientras le doy a la brocha, ¿vale?