lunes, 22 de septiembre de 2008

Ahora me cuentas


-Nada, quería saber cómo estabas...
-Estoy bien
-Me imagino, con la brocha.
-Sí, y con el coche y con unos tiradores que he encontrado para el armario de mi hermana. Hoy he tenido un día bastante redondo.
-¡Qué bien!
-Ya ves con lo poco que se contenta una, ¿tú qué tal? 
-Pues sigo con el catarro más largo del mundo. Bien, llevo toda la tarde limpiando, escuchando a Elvis. En casita, por aquello de la futura mejoría.
-Oye, el último texto me ha gustado mucho, pero no lo he entendido del todo. Así que me lo vas explicando mientras le doy a la brocha, ¿vale?

domingo, 21 de septiembre de 2008

La atmósfera que todo lo puede

                           
Debajo de trescientascincuentaytres mantas, con unas décimas de fiebre, rodeado de veinticincodocenas de pañuelos usados y con una lluvia que aún moja, hablas sobre todo lo que quisieras saber, pides tener fé en algo, aunque sea en ese santo tan bonito que tiene tu abuela en la entrada de su casa, o en el fosforito (léase fohforito) que te lo concede todo, incluso lo imposible.
Pues si, hoy pido lo imposible, o lo posible, ya no me acuerdo. Lo posible es transitorio y yo quiero eso. Aunque sea un rato, pero de verdad, o de mentira. Pero una mentira de las buenas, de las que te ganas con mucho esfuerzo. Una mentira ya no piadosa, sino con lástima y penitencia (que aunque impersonal, sé muy bien a quién irá destinada). Una buena excusa, de las que hay que meditar durante una tarde, una hora o dos, pero en definitiva, una buena excusa. Sí, la quiero, aunque venga con todos los castigos, pero la quiero.  

viernes, 12 de septiembre de 2008

Al final de la agonía



Ley de Murphy, ¡ven a mi! 

Ten cuidado con lo que deseas, porque probablemente se te conceda. Tras años pensando en el momento de cerrar etapa, ya no hace falta darle más vueltas, el fin está con nosotros. Es alguien extraño, lo has estado esperando tanto tiempo que la familiaridad no aparece y cualquier intento por integrarlo supone un paso hacia la artificialidad. 
Así que, en fin, bienvenido