domingo, 21 de septiembre de 2008

La atmósfera que todo lo puede

                           
Debajo de trescientascincuentaytres mantas, con unas décimas de fiebre, rodeado de veinticincodocenas de pañuelos usados y con una lluvia que aún moja, hablas sobre todo lo que quisieras saber, pides tener fé en algo, aunque sea en ese santo tan bonito que tiene tu abuela en la entrada de su casa, o en el fosforito (léase fohforito) que te lo concede todo, incluso lo imposible.
Pues si, hoy pido lo imposible, o lo posible, ya no me acuerdo. Lo posible es transitorio y yo quiero eso. Aunque sea un rato, pero de verdad, o de mentira. Pero una mentira de las buenas, de las que te ganas con mucho esfuerzo. Una mentira ya no piadosa, sino con lástima y penitencia (que aunque impersonal, sé muy bien a quién irá destinada). Una buena excusa, de las que hay que meditar durante una tarde, una hora o dos, pero en definitiva, una buena excusa. Sí, la quiero, aunque venga con todos los castigos, pero la quiero.  

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿Te vale como excusa una ETS?